Análisis Days Gone :: Manual de supervivencia

Days Gone :: Manual de supervivencia

Viggo Mortensen vagaba por un mundo desolado, sin piedad y a punto de aplastarle con su implacable puño en cualquier momento. The Road nos mostraba la lucha de un padre por mostrar a su hijo la cordura que había más allá de la barbarie y los métodos de supervivencia fundamentales en un planeta post-apocalíptico. Sin embargo, no solo el niño se dedica a aprender las enseñanzas de su padre, es el padre el que también recoge las virtudes de su hijo, su motivo para seguir adelante y es en esa pequeña, pero firme familia, donde se apoyan el uno al otro con un objetivo común: sobrevivir.

Days Gone, el reciente último exclusivo de Sony dirigido por Bend Studio, nos presenta a Deacon St. John, un hombre que ha perdido aquello que más quería, su mujer Sarah, y que lucha por sobrevivir junto a su mejor amigo Boozer. El mundo se ha visto arrasado por la plaga de los engendros y Oregon, territorio en el que nos movemos, es un auténtico campo de batalla en el que humanos, engendros y animales están dispuestos a matarse los unos a los otros por el último trozo de pan.

Tal y como sucedía en The Road, Deacon y Boozer se han tenido el uno al otro durante los últimos 735 días desde el principio del fin y están dispuestos a hacer lo que sea para seguir vivos. El manual de supervivencia al que se aferran consiste en alianzas las justas, agresividad e intimidación a raudales y muchos disparos. Vamos a necesitar todo lo que tengamos a nuestro alcance para luchar un día más.

Con esta premisa, Bend Studio decide que exploremos un amplio mapa ambientado en los diversos terrenos que ofrece la flora y fauna de Oregon, desde la frondosidad de los bosques, pasando por los áridos desiertos hasta las estepas más invernales. Las distancias no se recorren solas por lo que tendremos a nuestra disposición una moto, elemento clave y fundamental de Days Gone.

La mejor amiga del hombre

La moto de Deacon es lo más parecido al caballo de Arthur Morgan en Red Dead Redemption II. Debemos cuidarla, mantenerla sana y lucharemos por ella si hace falta. Tendremos que suministrarle gasolina de forma constante, lo cual resulta un gran detalle de tensión perpetuo durante los viajes, ya que tendremos que diseñar rutas en las que atravesemos puestos donde se encuentren bidones o en gasolineras.

Además, habrá que ejercer también como mecánicos, puesto que las caídas a gran altura o los golpes irán deteriorando la moto y la chatarra será fundamental para poder hacer apaños en cualquier lugar. Las alforjas de la parte trasera pueden tener esa última carga de munición que necesitamos para enfrentarnos a los peligros que nos acechan. Como no, la moto puede ser completamente tuneada, modificada para mejorar su potencia, velocidad, tracción, rendimiento… y podremos pintarla a nuestro gusto si así lo deseamos. Todo un acierto, sin duda.

Nuestra moto será fundamental para poder sobrevivir.

Bienvenido al fin del mundo

Si hay algo que deja totalmente claro Days Gone desde el primer minuto es que la tensión y el peligro van a ser tus grandes acompañantes de viaje. Oregon y sus territorios se sienten realmente llenos de trampas en cualquier momento.

Puedes estar conduciendo por la carretera y que un cable a la altura del cuello que atraviesa la vía te tire de la moto, para ser asaltado por un grupo de errantes que sin compasión intentarán arrebatarte todo lo que lleves encima. Puedes ser perseguido por lobos mutados que saltarán hacia ti para devorarte. Puedes encontrarte con una horda de cientos de engendros que comenzarán a perseguirte para despedazarte o puedes terminar en un campamento de saqueadores que no van a darte abrigo y comida.

Estos tres grandes grupos, animales, engendros y humanos, son los peligros que te vas a encontrar y cada uno actúa de forma totalmente distinta. Los humanos colocan cepos de osos y cables con latas para que te tropieces con ellos y sepan dónde te encuentras para acabar contigo. Una emboscada de cinco humanos puede ser algo muy a tener en cuenta.

Por su parte, los animales, especialmente los lobos, serán muy agresivos contigo. Actúan en manada en el caso de los lobos, atacando uno a pero rondando tu perímetro para que te sea difícil encontrar el hueco por el que huir. Los osos son grandes moles que si te atrapan pueden acabar contigo casi al instante y cuya resistencia los hace unos enemigos a evitar. Además, los cuervos y los pumas son otra amenaza que acecha.

Por último, el elemento diferencial, los engendros. Aunque todos nos referimos a ellos como los zombis, no son tales, ya que no son seres que hayan vuelto a la vida, ni por magia vudú ni nada similar. Los juegos hoy en día busca otros títulos y en este caso los engendros son humanos infectados por algún tipo de virus que les anula su conciencia y raciocinio, reduciéndolos a buscadores de carne.

Respecto a los tipos de engendros, Days Gone bebe completamente de un compañero de temática como es Left 4 Dead. Tenemos a los zánganos, que en conjunto forman las temibles hordas, los renacuajos que solo atacan cuando estás desprotegido, los tremendos que son similares a los Tank del título de Turtle Rock, la chillona que es la meiga de Left 4 Dead y que atrae a todos los engendros de los alrededores con un grito ensordecedor y los atrapadores, que en definitiva son zánganos mucho más ágiles y resistentes. Todos conforman una variedad no original pero sí diversa que hay que abordar de diferentes formas y en casi todos los casos, lo más inteligente es huir de ellos.

Las hordas actúan como un solo ente y son imponentes.

Como no, especial mención merecen las hordas. Hay muchas, escondidas en cuevas, hibernando en edificios, emigrando por los páramos como una mente colmena que tan solo busca sustento por las noches. Las hay de diferentes tamaños pero todas son igual de temibles. Una vez te detectan, más te vale que sepas lo que tienes que hacer porque si no estás muerto. Para enfrentarte a ellas, debes inspeccionar el terreno, preparar trampas y rutas por las que vas a dirigir a la horda para diezmarla. Es impresionante mirar atrás y creer que estás en mitad de una secuencia de Guerra Mundial Z.

Sin embargo, cuando Days Gone deja salir lo mejor de sí mismo es cuando estos grupos se enfrentan entre ellos. Basta un disparo de un humano para que un grupo de engendros lo oiga, comience a atacarles y que puedas aprovechar para pisar el acelerador y no mirar atrás…o puedes quedarte a contemplar el espectáculo.

Más herramientas que un mecánico

Enfrentarse al apocalipsis requiere que nos armemos con todo lo que tengamos a nuestra disposición. Days Gone presenta una gama de herramientas muy amplia con la que poder jugar. Señuelos, bombas, bates con clavos, armas de fuego, cócteles molotov, granadas…el repertorio es extenso y todo tiene su utilidad. En algún momento vas a echar mano del menú radial en el que poder craftear ese objeto que necesitas imperiosamente.

Para ello, debes inspeccionar todos los rincones de los lugares por los que pases. Acumular trapos, botellas de cerveza, pólvora o vendas es fundamental si quieres prepararte para el apocalipsis. Abrir capós de coches estrellados en las carreteras, inspeccionar sus maleteros…cualquier rincón puede ser el lugar donde se encuentre ese objeto necesario.

Trazos irregulares

John Garvin, director creativo de Days Gone, declaró que el juego tendría un sistema que nos permitiría tener varias tramas abiertas al mismo tiempo y que gozaría de un estilo que recordaría al de populares servicios de streaming como Netflix. A lo que se refiere Garvin con esta declaración es que podremos ver en el menú, en cualquier momento, las historias que tengamos activadas y saber el porcentaje que hemos avanzado en ellas.

Historias que no son pocas precisamente, ya que existen varios campamentos (cada uno con su importancia), en los que Deacon recibe encargos, ya sea como cazarrecompensas o saqueador. Days Gone se toma su tiempo para presentarnos a sus personajes, están bien construidos, en su mayoría, y nos dejan claras sus motivaciones. Cada uno lucha por sus intereses, individuales o colectivos.

Los flashbacks nos mostrarán uno de los puntos fuertes de la trama, la relación entre Deacon y Sarah.

Sin embargo, Days Gone presenta problemas de ritmo a la hora de exponer su narrativa. Las 6 horas de cinemáticas que aseguraron desde Bend Studio que tendría el juego, parecen más incluso. A cada situación, Days Gone detiene la acción y nos muestra una cinemática de apenas unos segundos, con dos frases y nos devuelve al campo de batalla. La situación es más flagrante en el momento en el que comienzas a comprobar que lo que parece un caso aislado se repite más de la cuenta.

Misiones tales como llegar al punto de inicio, que salte la cinemática, las dos frases se produzcan y que aparezca en pantalla la recompensa de que nuestra confianza con un campamento ha aumentado en 500 puntos y que hemos avanzado un 7% en la trama sin haber hecho nada, no parece un sistema propio de la generación en la que nos encontramos.

Además, la parte inicial del juego se hace lenta, teniendo que pasar por todos los campamentos y moviéndonos más por imaginar lo que pueda suceder en el horizonte que por la acción inmediata. Menos mal que la parte final del título pega un repunte y se dignifica.

Aparte tenemos los eventos aleatorios, que suceden de forma continua pero que resultan complicados de encontrar, ya que desaparecen a los pocos segundos de avisarte en el minimapa. Claro que cuando los encuentras, son una dinámica más que tiene su recompensa.

La horda técnica

Tiempo. Eso es lo que ha debido pedir Bend Studio a Sony constantemente, porque lo que ha llegado a las tiendas no puede ser la versión final de un exclusivo de la compañía japonesa. A pesar del retraso de unos meses que sufrió, Days Gone está claro que necesita mucho más tiempo de trabajo.

La semana post-lanzamiento ha estado repleta de actualizaciones constantes pero son parches en un barco que no debería haber zarpado del puerto. Al principio comencé a realizar una recopilación de errores, bugs o glitches pero terminé por dejarlo. Las caídas de frames pasan a ser el pan de cada día, el juego carga personajes, texturas, escenarios u objetos con muchísimo retardo, hasta el punto de estamparte con la moto porque delante de ti no hay “nada”.

Cinemáticas enteras en las que no se cargan correctamente las texturas, enemigos que aparecen de la nada, una inteligencia artificial que a veces saca lo peor de los programadores. En un momento dado, el juego decidió que si me gustaba el paisaje, que viese lo que había debajo del mapa e hice caída libre hacia el vacío.

Las decapitaciones no funcionaban así, ¿verdad?

Como no, he tenido que cargar la partida un par de veces porque el juego se ha quedado congelado o porque Deacon era incapaz de bajarse de la moto que se había quedado atascada. Los diálogos entran en demasiadas ocasiones mal, se pisan constantemente los unos a los otros e incluso se repiten en bucle, lo que obliga a cargar la partida porque avanzar en una misión en la que no te enteras de lo que sucede no termina de ser agradable.

El auténtico manual de supervivencia al que te enfrentas durante la partida, es el de unos fallos técnicos constantes y que pueden llegar a entorpecer la experiencia. Eso sí, al César lo que es del César. Gráficamente es más que aceptable y con unos paisajes estupendamente recreados que trasladan muy bien la sensación de variación de clima y cómo afrontar las situaciones respecto a lo que dicte el cielo.

Recuerdo cuando No Man´s Sky salió al mercado que Shuhei Yoshida, presidente de Sony Worldwide Studios, declaró lo siguiente sobre el estrepitoso fracaso del título de Hello Games:

« Estoy muy satisfecho con el juego, y me sorprendieron sus ventas, así que no soy la persona adecuada para juzgar si se ha ‘perjudicado’ la marca PlayStation. Yo personalmente no lo creo. En todo caso, me siento orgulloso de que la gente puede jugar ‘No Man’s Sky’ tanto en PS4 como PC.»

Si a Yoshida o al seno de Sony, lo único que le interesa son las ventas, está claro de quién es la responsabilidad de que Days Gone haya llegado en este estado a PlayStation 4. Bend Studio no ha acusado los siete años sin publicar un título, ha acusado la agenda de Sony por lanzar un título sin pulir pero con grandes ideas.

Days Gone coge lo mejor de muchos otros juegos, al igual que lo hizo en su día Uncharted, y lo junta en una aventura que a pesar de sus fallos, es muy disfrutable. Es un ejemplo de que por muy manido que esté la temática zombie o que la originalidad no brille especialmente, no impide que la mezcla de ideas pueda convertirse en la gasolina que haga funcionar un juego.

7.7

Lo mejor

  • El mundo se siente realmente vivo y lleno de peligros
  • La moto y todo lo que la rodea
  • La variedad de situaciones y escenarios invita a diseñar tu propia estrategia

Lo peor

  • Fallos técnicos imperdonables
  • Fallos de ritmo narrativos
Juan Sanmartín
Juan Sanmartín

Colaborador de Morcego. Videoxogos, deporte, cómics ou cine son as miñas paixóns.

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