Zona retro Disney Classics :: La nostalgia que vende (y no poco)

Disney Classics :: La nostalgia que vende (y no poco)

Brazos abiertos y ojos cerrados. El abrazo con la nostalgia siempre es agradecido, como el buen chupito de hierbas en una sobremesa infinita, con la improbable idea de que mejore la digestión. Disney’s Aladdin y El Rey León, clásicos virtuales de los 90, llegarán remasterizados y en formato físico, en principio, a lo largo de este otoño a las actuales consolas. Es una buena nueva, ¿por qué no? Está por ver qué versiones tomarán como base, la de Mega Drive o la de Super Nintendo, pero la idea de revivir cualquiera de estas dos obras se asoma válida. Y rentable.

En los últimos años, el público ha asistido a ese monólogo que Disney ha ido articulando en la industria del entretenimiento. Acierto tras acierto, The Walt Disney Company se ha instaurado como el gigante que siempre ha sido, aunque fuera disfrazado de molino. Hoy, con unos ingresos en el 2018 de 59.434 millones de dólares, cualquiera podría palidecer a su lado. En el cine, todos sabemos quién parte y reparte el pastel. A nivel producción, posee las siguientes divisiones: Walt Disney Pictures, Disneynature, Marvel Studios, Lucasfilm, Fox Searchlight Pictures, 20th Century Fox, Walt Disney Animation Studios, Pixar y 20th Century Fox Animation. Vaya, que usted seguramente ha consumido más películas de Disney en la última década que de cualquier otra compañía y, en ocasiones, nin siquiera saberlo.

Estrenada en 1940, Fantasía se eleva como una obra única dentro de la filmografía Disney. En 1991 salió su versión VHS y Laserdisk.

Bajo la marca Disney Classics, esa con la que se ha presentado este pack de Aladdin y El Rey León, es inevitable no caer en la aliteración homónima de un sello que la compañía estadounidense lleva utilizando años —desde los VHS—, para dotar de personalidad e importancia a sus relanzamientos. Los clásicos de Disney se cuentan por doquier y, qué duda cabe, han sido parte fundamental en la creación de un conocimiento cultural y social muy concreto: Tritón es el padre de Ariel, porque sí; la ligera versión de la Cenicienta, la descafeinada historia de Notre Dame y su jorobado… En su mayoría, las adaptaciones realizadas para las películas de animación han sido tan exitosas, que no pocos las asumen como las más válidas y, de alguna manera, las más reales. Ojo, son verdaderas cintas de culto debido a su carga dramática y buen hacer; las canciones y el humor que desprenden, tan bien llevado, han enamorado a padres, hijos y nietos. Está bien.

Por todo esto, es inevitable pensar que esta recuperación de la marca Classics, también para los videojuegos, solo sea una gota de lluvia. Se avecina temporal. Si algo ha demostrado la compañía del ratón estos últimos tiempos es que cuando algo funciona —y seguro que este lanzamiento lo hará— es que a la audiencia hay que golpearla una y otra vez, cual martillo mecánico, hasta romper o tocar fondo. La lista de títulos que Disney posee en la recámara asusta. asumiendo su trabajo habitual en otras industrias, sería extraño que no aprovechase el filón que se avecina. Pico y pala. Título y lanzamiento. Ha quedado demostrado que la nostalgia es un sentimiento que vende. Basta ver la cartelera de los últimos años: El Rey León, Aladdin —vaya, la casualidad—, Dumbo, La Bella y la Bestia, La Cenicienta

DuckTales y Castle of Illusion son, por ejemplo, dos ejemplos de juegos que podrían llegar si las ventas de esta primera entrega de Disney Classics son buenas. Ambos juegos ya han sufrido una remasterización, pero se retiraron hace poco de las tiendas digitales, igual que le ocurrió a Aladdin y El Rey León con GOG. ¿Más? Fantasia, Quackshot Starring Donald Duck, World of Illusion Starring Mickey and Donald… Hay para escoger. El único problema sería el saber si los creados por Capcom, podrían entrar en este mismo saco de resurrección. Por ejemplo, Darkwing Duck o Chip ‘n Dale Rescue Rangers. Ahí se entrará en terreno pantanoso, el de los dineros y las negociaciones.

¿Y PlayStation? También fue un poderoso aliado de Disney. En la máquina gris pudimos disfrutar de dos títulos que a día de hoy aún generan un buen recuerdo en el imaginario popular: Tarzán y Hércules. Los dos son juegos de acción y plataformas, que recogen de manera ejemplar sus respectivas películas —el enfrentamiento con el Centauro, en Hércules, era glorioso—. No podemos olvidar tampoco el genial Toy Story 2: Buzz Lightyear to the Rescue!, una obra de acción en 3D, creada por Traveller’s Tales, que funcionó más que bien. Por supuesto, con sus defectos, pero planteaba una interesante aventura para Buzz y su láser.

Cualquiera de estos juegos podría aparecer en un hipotético catálogo de Disney Classics tras el lavado de cara conveniente. Los comentarios que rodean sus gameplays en YouTube ahondan y se recrean en una sola idea: where is my chilhood? (¿dónde está mi infancia?). Aquellos que accedimos a la industria del videojuego durante los noventa, rondamos la treintena. Somos un target muy conveniente para las empresas. En teoría, deberíamos estar trabajando, sin compromisos familiares, y con un pequeño fondo mensual dedicado a la compra de títulos. Un viaje a la infancia, a revivir aquellas sensaciones que obtuvimos con esas obras noventeras suena tentador. Mucho.

Igual que en el cine, el videojuego ha adolecido —y disfrutado con sus números— durante estos últimos dos años del interés por recuperar viejas joyas del pasado. Crash, Spyro, Sir Daniel… Fantasmas que creíamos de otra era, pero que aparecen ante nosotros para una última partida —aunque esta cueste 29,99 euros—. Quizás no haya mejor alegoría que la representada por los juguetes de Andy en Toy Story 3, esa obsesiva lucha por pasar una última tarde en manos de su dueño, siendo usados para guerrear, proteger o volar. A veces parece que los videojuegos quieren que hagamos lo propio. Claro que no son ellos los que nos llaman, sino sus compañías las que se apoderan de esta idea.

Lucasfilms, otro universo

Otro territorio por explorar, que no conviene pasar por alto. La compra de Lucasfilm por Disney el 30 de octubre de 2012,por 4.050 millones de dólares, abrió toda una galaxia de posibilidades comerciales para la compañía del ratón. 

La posibilidad de que también se comiencen a recuperar los juegos derivados de la marca Lucasfilm no es un tema baladí. En ella se situaba LucasArts Entertainment Company, a veces denominada LEC y originalmente LucasFilm Games,  que cerró en abril de 2013. Hace dos, Disney reabrió la empresa para dar cabida a nuevos juegos, mirando de reojo la actual generación y apostando más intensamente por la venidera. 

Este estudio fue famoso y por momentos idolatrado debido a su sabiduría y buen hacer dentro del género de las aventuras gráficas. Esta es una lista cronológica de los títulos lanzados con el legendario motor SCUMM:

  • 1987 – Maniac Mansion
  • 1988 – Zak McKracken
  • 1989 – Indiana Jones and the Last Crusade
  • 1990 – Loom
  • 1990 – The Secret of Monkey Island
  • 1991 – Monkey Island 2: LeChuck’s Revenge
  • 1992 – Indiana Jones and the Fate of Atlantis
  • 1993 – Maniac Mansion Day of the Tentacle
  • 1993 – Sam & Max Hit the Road
  • 1995 – Full Throttle
  • 1995 – The Dig
  • 1997 – The Curse of Monkey Island
  • 1998 – Grim Fandango
  • 2000 – Escape from Monkey Island
  • 2006 – The Dig re-edición
  • 2006 – Grim Fandago re-edición
  • 2006 – The Curse of Monkey Island re-edición

Bajo la dirección de Disney, su relanzamiento podría ser posible. El tiempo dirá. De la misma manera, el número de obras virtuales y digitales relacionadas con el universo Star Wars es, como poco, colosal. Entre el año 1991 y el 2013, LucasArts estuvo detrás de casi medio centenar lanzamientos. Títulos que se mueven por toda clase de géneros y estilos. Desde el Star Wars: X-Wing al Angry Birds Star Wars, pasando por Star Wars: Bounty Hunter o Star Wars Episode I: Jedi Power Battles. Aunque la franquicia que involucra a los Skywalker parece ir por otros derroteros, más modernos, la recuperación de algunos de los nombres propios más importantes del pasado podría gozar de un buen recibimiento.

Star Wars Episodio I: La Amenaza Fantasma no fue un título sobresaliente, quizás tampoco notable, pero cayó en las manos de miles de jugadores debido a la fiebre por la película.

Carlos Pereiro
Carlos Pereiro

Creador de Morcego. Escribo cousas, falo de cousas e encántame escoitar cousas.

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