Reportajes Destroza tu videojuego: el delirante mundo de los mods

Destroza tu videojuego: el delirante mundo de los mods

Quizá sea porque, pobre -en el sentido económico de la palabra- de mí, siempre jugué en consola y nunca tuve un ordenador adecuado para videojuegos. Quizá sea por mi curiosidad innata, por querer probar cosas nuevas. O quizá, simplemente, sea porque soy hijo del Internet de este siglo (es decir: de Youtube y de la filosofía del meme), y cada vez que descubro que existen posibilidades como las que vamos a comentar una sonrisa estúpida se dibuja en mi rostro. Pero si hay una cosa que le envidio a quien juega en PC, más allá de las rebajas de Steam, es el acceso al mundo de los mods.

Para las más profanas, he ahí una definición rápida sobre lo que significa este término: los mods son modificaciones -no tiene mucha historia el nombre- en los parámetros de construcción de un videojuego, generalmente creados por personas de la comunidad, que introducen cambios en el material original. Así, por ejemplo, hay un mod disponible para GTA V que le permite al usuario/a convertirse en Iron Man. Como es evidente, el título, de fábrica, no estaba pensado para tal cosa. Pero alguien, en su casa, lo hizo posible y lo compartió después por la red, ofreciéndole la misma experiencia a los demás.

Aunque en estas últimas generaciones ya se pudo, en determinados títulos, tener acceso a mods de la comunidad en las consolas, y a pesar de que incluso ciertos juegos, como los propios GTA, tienen una suerte de mods primitivos, los míticos “trucos”, lo cierto es que es un mundo casi exclusivo de los ordenadores. Es así porque las usuarias con mayores conocimientos en informática pueden, desde su computadora, entrar al código fuente del juego, lo que les permite experimentar con él hasta crear su magia.

Las posibilidades, por lo tanto, son ilimitadas: solo se verán influenciadas por las capacidades técnicas de la persona o personas en cuestión, y por su creatividad/originalidad. Pero, podéis estar seguros/as, de esta última no falta en Internet.

Los mods y la cultura pop

Los mods, por lo tanto, permiten muchas cosas. Desde variar los aspectos visuales y ambientales del juego a la propia jugabilidad y a añadir opciones y contenidos extras, como por ejemplo la traducción del Pokémon Rojo Fuego al gallego a cargo de Pablo Rodríguez, que nunca agradeceremos lo suficiente. De hecho, muchas veces los mods mismo alteran por completo la base original, transformándola en otra cosa totalmente distinta.

Es decir: en realidad, lo que hacen es expandir muchísimo los universos de los videojuegos, creando una gran rejugabilidad y experiencias lúdicas o culturales nuevas en las que sumergirse; en las que podrás hacer de todo o hacer de nada, siempre a tu gusto. En ese sentido, el mundo de los mods asume a la perfección las características de los relatos ergódicos -narrativas transmedia, fragmentadas, con una capital importancia del jugador/creador- que expusieron teóricos de los medios culturales digitales como Manovich (1998) o Jenkins (2006), recogidos por Latorre en su más que recomendable El Lenguaje Videolúdico (Laertes, 2012).

A esta ecuación, exponen estos expertos, podemos sumarle el hecho de que los mods están estrechamente relacionados con la viralidad y la cultura contemporánea. Por un lado, albergan muchas conexiones con el mundo de Internet, siendo las redes sociales, Youtube y los streamers que los aprovechan para sus contenidos su mayor plataforma de expansión. Y por el otro lado, como fenómeno perteneciente a la cultura de Internet, están caracterizados por las continuas referencias a memes u otras obras culturales, fomentando la reciprocidad y la tendencia actual del crossover.

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Mas, tranquilidad, el objetivo de este texto no es enloquecer explicando todos los múltiples tipos de mods o sus usos, sino señalar, ahora que ya están más que introducidos, algunos ejemplos concretos especialmente ingeniosos, creativos o divertidos. Porque sí, otra de las características principales de los mods es que comulgan con el espíritu primario de la humanidad en Internet. Es decir; facilitan la práctica de una cosa que a muchos de nosotros nos encanta hacer -o ver a otros hacer, vaya: el cafre.

Modscelánea’

Comenzamos por los menos aberrantes. Mundo Pixelmon es un mod que introduce el imaginario de los Pokémon en Minecraft. Y no solo mejora el apartado visual para que nuestros amados monstruos se vean con gráficos más afines a sus diseños originales, sino que modifica la jugabilidad entera del título, introduciendo un sistema de captura, de subida de nivel, de peleas con otros entrenadores, etc., que alude a los títulos de Nintendo, pero con las particularidades propias de Minecraft, claro.

Otro ejemplo semejante es el mod The Great City Series, para Skyrim, que tiene tantos o más mods que versiones. El citado, en concreto, mejora el apartado gráfico del título de Bethesda, pero por encima de todo aumenta exponencialmente el tamaño de las villas y ciudades de su mundo, ofreciendo resultados interesantes tanto en la estructura o arquitectura como en la narrativa, al añadir, también, más personajes NPC, misiones y tiendas en las localidades.

Ya que mencionamos los cambios gráficos o visuales, y sumergiéndonos poco a poco en el estupor, encontramos esa clase de mods que mudan los diseños de los personajes de un juego por… cosas bien distintas. Por ejemplo, está el que transforma a todos los zombies de Left 4 Dead 2 en los Teletubbies. Que, por otra parte, hace que de más miedo aún. También está el que torna cada rostro de los personajes de The Legend of Zelda: Majora’s Mask por el de Nicolas Cage. Lo cual, de nuevo, lo hace más terrorífico aún

En algún momento de la historia de la humanidad, una persona pensó que hacer esto estaría bien. Y acertó de lleno.

Hablando de miedo; de nuevo, alguien, en su iluminada sabiduría, cambió el diseño del Némesis en el Resident Evil 2 Remake por el de Thomas el tren. Humor, y ganas de destrozar hasta los cimientos toda convención respetable, por lo que vemos, no falta. Decidme, si no, qué sentido tiene la pistola lanzagatos de GTA V, o transformar a los jefazos de Sekiro: Shadows Die Twice en Shrek -y al protagonista en CJ, ya de paso-, o la infinita lista de ejemplos, a cuál más estúpido y divertido, que os podéis encontrar de forma fácil por la red.

Es, en definitiva, este delirante mundo de los mods, otra de las posibles vías de evasión-entretenimiento que ofrece el videojuego. Ahí están, siempre, para cuando no nos apetece tomarnos las cosas en serio. Cuando lo único que queremos es hacer el tonto, o simplemente matar el aburrimiento. Que ya es bastante. Y nos dejan, de paso, toneladas de material de shitposting. Como este último vídeo que referencio abajo, a modo de despedida: si no recuperáis la fe en la humanidad después de verlo, yo ya no le puedo hacer mucho más.

 

Jorge Riveiro

Xornalista en proceso. Penso, logo escribo. Spoiler: a maioría de veces sáeme mal.