Análisis Kingdom Hearts III. La nostalgia es la llave

Kingdom Hearts III. La nostalgia es la llave

“Que tu corazón te sirva de guía”. Más allá de que el guiño a Star Wars sea evidente, el leitmotiv de la última entrega de la saga dirigida por Tetsuya Nomura esconde mucho más. Kingdom Hearts III apela a nuestro corazón de niño, a la sensación de aventuras y a nuestras emociones. Catorce años después de la segunda entrega han hecho mella en nosotros. Algunos éramos adolescentes incipientes, otros apenas niños y el paso del tiempo no es ajeno a ninguno. Y ese siempre ha sido mi mayor miedo a la hora de afrontar la conclusión de una las mayores sagas de la historia de los videojuegos.

No soy la misma persona que se enamoró de las aventuras de Sora, Donald, Goofy y compañía. Aquel chaval de 13 años quedó fascinado por una historia vibrante, un juego repleto de emociones y unos momentos que quedaron grabados a conciencia en mí. Tantos años después, no tenía la misma ilusión que antaño pero algo en mi interior me empujó a querer cerrar definitivamente una etapa. La nostalgia funcionó mejor que nunca y me embarqué, una última vez, junto a Sora.

Nos espera un maravilloso viaje. ¿Nos acompañas?

Sabe a qué público se dirige

Los fans de Kingdom Hearts han vivido una auténtica agonía desde 2012. Square Enix anunció en el E3 que la tercera parte se encontraba en desarrollo y aunque los retrasos o prioridades de la compañía nipona han sido los principales baches para su lanzamiento, finalmente lo podemos disfrutar. A pesar de todos los contratiempos posibles, han conseguido que dos palabras se vengan a la cabeza tras coger el mando: nostalgia y magia.

Kingdom Hearts III sabe perfectamente a qué público se dirige. Es absolutamente necesario que hayas recorrido el interminable camino hasta esta entrega, con las paradas de cada estación. Desde Birth By Sleep hasta Dream Drop Distance, la cantidad de guiños, detalles y referencias a las anteriores es descomunal y no es nada recomendable adentrarse en la historia en este punto. Estaríais más perdidos que Sora en Ciudad de Paso, avisados quedáis. Una vez más, la fórmula se repite. Lo cual no la exime de sus fallos aunque no oculta sus virtudes. Sora, Donald y Goofy se embarcan en la nave Gummi con el firme propósito de que Sora recupere sus poderes para conseguir acabar de una vez por todas con los planes del Maestro Xehanort.

Los mundos de Disney y Pixar nos esperan con toneladas de magia, ya que la sensación de inmersión en ellos es continua. Brillan todos con luz propia aunque no con la misma intensidad. Uno de los problemas radica en que Square Enix da por hecho que todo el mundo ha visto las películas de los mundos que se muestran y aunque es normal asumir que todos hemos tenido infancia alguna vez, las ausencias de detalles argumentales resultan un lastre en demasiadas ocasiones.

El mundo de El Caribe es prácticamente un videojuego en sí mismo.

Mientras que El Caribe, inspirado en Piratas del Caribe, es un prodigio en cuanto a mecánicas de juego, escenario y puesta en escena, no podemos decir lo mismo de muchos otros. El Reino de Corona, inspirado en Enredados, adolece de unos escenarios demasiado clónicos entre ellos, en los que son más necesarios que nunca los mapas para lograr orientarse dentro su mundo. La ausencia de escenas que clarifiquen los devenires de la trama arrastran este mundo al olvido en su conjunto. También se puede decir lo mismo de otros lugares como Monstruópolis o Arendelle, cuyos enormes escenarios no les evita esquivar sus defectos.

Sin embargo, al César lo que es del César. El cambio de motor gráfico hacia el Unreal Engine 4 le sienta de maravilla a todo el conjunto. Estamos hablando de que hay escenas en las que se puede llegar a dudar de si se está viendo una cinemática o un fragmento de la película original. Un espectáculo digno de verse.

Además, no solo de Disney vive la saga, ya que las llaves espada también tienen un hueco muy importante y en esta ocasión más que nunca. La variedad de golpes, combos, transformaciones, invocaciones y demás herramientas de las que hacen gala estas legendarias armas para acabar con legiones de sincorazón es absolutamente demencial. Nos sentiremos con más cachivaches que el Inspector Gadget. A todo ello hay que añadir que podremos intercambiar entre tres llaves en todo momento durante los combates con tan solo pulsar un botón. Square Enix colaborando por la accesibilidad al título.

Si no os llegaba con las llaves espada, cada una de ellas tienen transformaciones distintas, como pistolas

Por el contrario, es esta accesibilidad el principal lastre del juego. No quisiera presumir de mis dotes como maestro de la llave espada pero que haya conseguido pasarme el juego sin haber muerto ni una sola vez, no es precisamente un halago al título. Me he pasado la campaña en modo Normal y la dificultad es absolutamente ridícula. No existe prácticamente ningún enemigo que pueda hacer frente a la fuerza de la naturaleza en la que nos convertimos. Los fuegos de artificio y la espectacularidad que trae Kingdom  Hearts III ha dejado por el camino la endemoniada dificultad de títulos como KHII o BBS. Una lástima que no podamos enfrentarnos a un reto mayor. Ni siquiera el jefe secreto salva la papeleta.

A pesar de todo, lo que jamás ha fallado en la saga ha sido su banda sonora y es que Yoko Shimomura toca correctamente las teclas del piano necesarias para evocar a los sentimientos que nos han traído hasta aquí. La compositora japonesa vuelve a apostar por los temas que hicieron derramar lágrimas a tantos pero a su vez, nos deja claro que su creatividad posiblemente no tenga límites. Tanto “Don´t think twice” como “Face my fears”, ambas interpretadas por Utada Hikaru, dan buena cuenta de ello. Además, la revisión de los temas clásicos de anteriores entregas ayuda a que la nostalgia aflore con mayor facilidad. Las piezas que es capaz de crear Shimomura son una auténtica obra de arte y dejan, una vez más, el listón por las nubes.

Si pestañeas, te lo pierdes

Con más desvíos que un viaje por una carretera comarcal, la trama de Kingdom Hearts no ha sido conocida por ser precisamente sencilla de conocer. Nomura se ha enfangado demasiado a la hora de contar una historia tan presumiblemente simple como es la lucha entre la luz y la oscuridad. Sorprendentemente, al final no se anda con rodeos y se sumerge de lleno en la historia, evitando las continuas metáforas e interpretaciones que causaban confusión en entregas anteriores.

Todas las dudas, cabos sueltos e intrigas que se habían planteado a lo largo de ocho juegos tienen su respuesta y cierre al final de la campaña. El resultado es más que satisfactorio, con varios giros de guión y sorpresas inesperadas que impresionarán a más de uno. Añadir que, tranquilidad, tendremos Kingdom Hearts para rato, (no muy largo, por favor) ya que nuevos frentes se introducen hacia el tramo final.

Un tramo final que es excesivamente largo, ya que el último mundo suponen 6 horas de juego, con pausas, que terminan por hacerse un tanto tediosas. Es el problema que surge cuando no se resuelve ningún asunto a lo largo del juego, sino que se plantean continuamente preguntas que son desveladas finalmente en este punto.

Pese a todo, Kingdom Hearts III es una experiencia imprescindible. Todo los fans de la saga se sentirán complacidos al contemplar como la paciencia da sus frutos y consiguen emocionarse por última vez con su saga favorita. Acción a raudales, épica sin control y misterios por descubrir te conseguirán enganchar al mando hasta el final. Si hay algo que le debemos agradecer a Square Enix es poder hacer que nos sintamos de nuevo como hace tantos años, que nuestro corazón, a pesar de todo, nos haya servido de guía hasta aquí.

8.8

Lo mejor

  • Magia a raudales
  • Banda sonora espectacular
  • Profundidad de combate, con enormes posibilidades
  • Se cierran con mucho cariño todas las tramas pendientes

Lo peor

  • Excesivamente fácil, no supone un reto
  • Algunos mundos necesitan más trabajo, tanto en la parte estructural como argumental
  • Mundo final muy largo y que termina agotando
Juan Sanmartín
Juan Sanmartín

Colaborador de Morcego. Videoxogos, deporte, cómics ou cine son as miñas paixóns.

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