Opinión Opinión :: La Sony de Schrödinger

Opinión :: La Sony de Schrödinger

Sony dice que no va al E3. Que le da pereza. Que tiene otros planes y la feria más importante del mundo del sector (definición a revisar en la actualidad tras este hecho) no entra dentro de su agenda. Sorpresa, indignación, opinión, especulación y otro puñado de cosas terminadas en –ón. Hay que sacar la bola de cristal y pronosticar. ¿Qué carajo hará Sony?

Discernir el futuro tiene sus riesgos. Lo comprobé un día que me mandaron cubrir un pleno en el concello de Sanxenxo. Allí nada iba a pasar, me dijo mi jefe, pero acabó con un pacto de gobierno roto y con Telmo Martín recuperando la alcaldía a los pocos días. Y yo allí, preguntando que qué pasaba porque fui en calidad de sustituto de un compañero. Mi vida.

Aquella tarde me di cuenta de que las bolas de cristal sirven de bien poco. Puede uno suponer. ¿Va? Sony no va al E3 porque no tiene títulos nuevos que enseñar. No quiere competencia de ninguna clase. El año pasado ganó de calle y pasa de bajar el listón este año. Va a anunciar Play Station 5 y la nueva Xbox podría hacerle sombra. Es la prueba irrefutable de que esta generación ha acabado. Quiere allanar terreno para en el 2020 ir con todo… Etcétera.

Todo ello podría ser verdad. Y todo podría ser falso. Es el Sony de Schrödinger. Dentro de sus oficinas centrales hoy todo está ocurriendo a la vez. Al mismo tiempo. Y el resto observamos el edificio por fuera, imaginando, soñando y bailando alrededor. No tiene nada de malo.

De la onda sísmica del anuncio elijo el interrogante. ¿Y si Sony no vuelve al E3? Sabemos que no acudirá esta edición, pero… ¿Y si no vuelve nunca? ¿Qué prohíbe al resto de compañías hacer lo mismo? ¿Qué impide a Microsoft monopolizar la feria de Los Ángeles? ¿Qué pierde el público? ¿Qué gana?

Hace años, el E3 era como una especie de mina del tesoro. Era la gran fuente de información anual. Un aluvión de ideas que las revistas especializadas materializaban en artículos y reportajes a lo largo de todo un año, no en una semana, y mucho menos no en directo por Twitch. La inmediatez de la tecnología, del acceso a notas de prensa diarias, de Twitter, de ejecutivos aportando nuevos datos a lo largo de todo el año a través de Instagram ha conseguido una cosa: que el E3 sea un escaparate chulo, pero no el único.

Hay otras citas, hay otras vías de comunicación, hay miles de medios a los que hablar, mandar un correo y ser el protagonista esa tarde, o esa semana del año. Sony lo sabe. Esta no es una decisión tomada en el recreo de la oficina. La compañía tiene un plan y una balanza de precisión y los números les han marcado un resultado: la feria de Los Ángeles pesa menos que lo que Sony pueda hacer, emitir, montar, mostrar o difundir. ¿Es así? No tardaremos en comprobarlo.

Carlos Pereiro

Creador de Morcego. Escribo cousas, falo de cousas e encántame escoitar cousas.