Análisis SteamWorld Dig 2 :: A mineira que chegou ao núcleo do mundo

SteamWorld Dig 2 :: A mineira que chegou ao núcleo do mundo

*Traducción en proceso

Merece la pena empezar con una afirmación de cierta gravedad: no he jugado a los anteriores capítulos de SteamWorld. Me muevo entre el pecado y la culpa, pero así está la cosa. Hacer un análisis de una obra sin el contexto del pasado propio podría ser un tanto extraño, pero así es la vida. Con todo, tentaré suplir esa carencia con una simple idea: el dolor que tengo en los dedos después de llegar con un pico al fin del mundo, al interior del planeta.

Caí en SteamWorld Dig 2 a través del Xbox Game Pass. Había que probar  el sistema de suscripción de Microsot y posteriormente estrenarlo. Es un título que llegó a las tiendas hace casi dos años, en septiembre de 2017, desarrollado por Image & Form Games. Al hablar de éxito y buena recepción, es imposible no conversar sobre el apogeo de los metroidvania dentro del circuito independiente. Los ejemplos son muchos en los últimos años (Hollow Knight, Moonlighter, Dead Cells…), y el título que tenemos entre manos apuesta por ese recorrido de escenarios en la búsqueda de secretos, mejoras y, sí, un amigo desaparecido.

Hay algo que atrapa en el subsuelo de SteamWorld Dig 2, esa idea de seguir agujereando hacia abajo. Querer saber dónde finaliza todo, o donde comienza. La realidad es que no podemos negar que muchos tenemos una atracción por el pico y la pala ya desde niños. Vamos la playa y venga hacer agujeros, y vengas castillos, y venga arena por allá… Recuerdo que de niño traté de hacer un agujero en una de las hincas de mi abuela. Siguiendo los pasos de Bart Simpson, intenté ver cuánto podía perforar de esa capa de tierra y hierba que tenía ante mí. Y cavé mucho, te lo juro.  Luego el castigo también fue mucho. El título de Image & Form Games permite, de alguna manera, satisfacer esa curiosidad minera. Cavar aquí y allá, pasarlo bien, dejar de lado las preocupaciones y solo pensar en llegar al centro de la tierra y salvar a una amistad. Es algo digno. Y sale bien.

La aventura combina momentos de acción de todo tipo, con mecánicas de los viejos plataformas 2D.

El vicio del pico

Fuera de toda duda, esta es una aventura que convence y con la que cuesta salir al escritorio. Las horas pasan volando gracias a un sistema de mejora continuo. Puede ser este uno de sus mayores méritos: solo hay que cavar, pero cada vez lo hacemos mejor.

SteamWorld Dig 2 coge la fórmula habitual de los metroidvania pero alineada con elementos RPG, donde nuestro personaje, una genial robot llamada Dorothy, va creciendo en habilidades y arsenal. Empezamos con un pico, mas pronto tendremos un arma a distancia, un gancho e incluso una mochila propulsora. Se trata de una suma constante y que, lejos de aburrir, se siente fresca, y anima a hallar la siguiente habilidad que permita superar un obstáculo antes imposible.

La realidad es que la mecánica de la obra, la de hacer agujeros y galerías una y otra vez, se mantiene a lo largo de toda ella. Evoluciona, mejora; pero sigue siendo coger el pico y destrozar su botón. Y mola mucho.

Detrás hay una narrativa, un plan en el que confluyen terremotos misteriosos, una aldea de mercaderes, otra de mutantes en el interior del mundo, un bosque misterioso, un templo con una secta con el fuego por pasión y un amigo desaparecido en combate al que tenemos que salvar de un destino fatal. Lo curioso de todo esto es que la pequeña historia que cuenta SteamWorld Dig 2 llega a sorprender gracias a un par de giros de guión que funcionan muy bien. Mismamente, el final del juego, mostrado a través de una serie de bellas fotografías, tiene su aquel inesperado.

Claro que hay cosas que se ven venir; esto no es una película de suspense, pero a pesar de esa forma sencilla de contar las cosas, la narración convence y, sobre todo, fomenta el objetivo principal de la obra, que no es otra que tener una buena excusa para poder seguir profundizando en la tierra.

En El Machino podemos vender los minerales que consigamos en el subsuelo.

Los secretos, la perdición del cien por cien

Las minas son un espacio perfecto para albergar secretos, tesoros y otros deseos. SteamWorld Dig 2 aprovecha este hecho y oculta un montón de artefactos que esperan ser descubiertos. A medida que avanza el juego su búsqueda puede ser más sencilla, pero si no tenemos las habilidades concretas que remarquen posiciones o accesos ocultos requieren de un ojo clínico.

Hallar artefactos tiene su recompensa en forma de heliografías que podemos cargar y mejorar a Dorothy y hacer más fácil o viva la aventura. No es un deber usarlas, pero generan ese deseo de ver cuál es el próximo premio y su función. Al menos, no es solo un coleccionismo absurdo, tiene un objetivo real a lo que le podemos dar un uso útil.

La mayoría de estos secretos están dentro de cuevas que funcionan como desafíos internos, separadas del mundo principal; casi como una especie de Tomb Raider en 2D. Si morimos aquí, por ejemplo, no volveremos al pueblo, sino que podremos repetir el trayecto interno de la cueva. En la práctica, dentro de estas grutas, hay ciertas mecánicas que se mueven entre los puzles y las plataformas. Cada una es diferente, y alguna supone un auténtico reto de habilidad mental y motora.

Hay que reconocer que no es esta una aventura difícil o demasiado exigente, sino que más bien juega con la avaricia del jugador: vuelvo y aseguro los tesoros que tengo, o sigo cavando con poca vida arriesgándome al descubrir más mapa? Así es, morir implica perder parte de los minerales que fuimos cogiendo y que vendemos en la superficie. Hay un sistema de tuberías que permite los viajes rápidos por todo el mundo, por lo que esa idea de tener que volver a la aldea a vender los recursos no es tan pesado como parece.

Lo cierto es que los creadores del título supieron como evitar caer en aliteraciones absurdas. En el comienzo del juego las subidas a la superficie son habituales: tenemos que cargar vida, agua y luz. Pero pronto, con las habilidades que obtenemos, estos problemas desaparecen y aportan una sensación de mejora real; somos más fuertes.

Como es habitual en este tipo de juegos, al avanzar hallaremos nuevas habilidades.

Monstruos y miedos

Las profundidades del mundo tienen sus propios habitantes, y no siempre tienen gana de ser fastidiados. El combate en SteamWorld Dig 2 no es algo muy elaborado, sino más bien una mecánica veloz que otorga experiencia y que debe ser solucionada de manera ágil. Muchos de los enemigos derrotados desaparecen para siempre jamás, por lo que su muerte es un trámite para andar por las galerías de manera más segura y veloz.

No hay una diversidad enorme de enemigos, pero es suficiente. No voy a mentir, pero ojalá haber podido ver y confrontar más jefes finales. Los combates de este tipo están bien llevados y son originales, aportan acción a una aventura en la que no es el elemento principal este, pero se agradece su presencia. Mismamente, el último rival del título puede tener su aquel aquel de dificultad si uno no está por la labor de hacer las cosas bien.

De la misma manera, no todos los monstruos pueden ser derrotados, y habrá una zona muy concreta donde pasaremos de ser unos profesionales del pico como arma a unos novatos tecnológicos. Ahí no vale atacar, sino huir y pensar con la cabeza, tomando cómo referencia el sigilo y evitar el combate por todos los medios.

Fura y no pares

La aventura de Image & Form Games es grata y muy divertida. No siempre se puede decir. Lograr dar sentido a un mundo tan grande como el creado no es fácil, y menos aún pensando en que es el jugador el que irá agujereando y haciendo el camino. Es algo pasmoso, pues el diseño logra que nunca quedes atrapado o sin posibilidad de continuar. Parece una chorrada, pero es algo muy conseguido. Hagas el que hagas, abras el camino que abras, siempre podrás volver o, como mínimo, seguir agujereando. Imagino que el testeo del juego en su día fue durísimo.

Merece la pena coger el pico y comenzar a usarlo de nuevo. No desesperes, siempre hay una piedra que romper y un mineral que vender.

La historia que cuenta SteamWorld Dig 2 tiene varios giros inteligentes y muy agradecidos.

8.8

Lo mejor

  • Todas sus mecánica son divertidas y muy logradas
  • Cavar en la tierra se convierte en el vicio perfecto
  • La historia es sencilla, pero sorprende con un final bien pensado
  • La buena cantidad de secretos y objetos ocultos que tiene

Lo peor

  • La duración, si no buscas el cien por cien, no es elevada
  • Ojalá tener más jefes finales a los que poder derrotar
Carlos Pereiro
Carlos Pereiro

Creador de Morcego. Escribo cousas, falo de cousas e encántame escoitar cousas.

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